martes, 7 de febrero de 2012

Personas que marcan el corazón de tal forma que aunque se vallan siempre estarás esperando su regreso.

Sé que las amigas no son para siempre, es algo que la vida ya me ha enseñado. Por eso quiero vivir los años que pueda con ellas. Quizá sean 5, 10 o tan solo un año los que nos queden juntas. La verdad, no me gusta pensar en que, con el tiempo me distanciaré de personas con las que he compartido llantos, risas, y grandes... que digo grandes... grandísimos momentos, por eso disfrutaré al máximo el tiempo que esté con ellas. LLoraré y seré el pañuelo de lágrimas de quien lo necesite, reiré hasta que la barriga me duela, gritaré hasta que no salga ningún sonido de mi garganta y saldré de fiesta hasta que no me pueda mantener en pie. Porque por mucho que nos enfademos y gritemos, aunque los sentimientos no sean iguales y la confianza la misma, la experiencia y el recuerdo nada, ni nadie lo podrá borrar.

martes, 31 de enero de 2012

Necesito verle... Que me mire y sonriamos sin ninguna razon... Que me bese mientras sonreimos y sentir que puedo volar, que puedo estar a mas de 3 metros sobre el cielo, quiero poder abrazarle y que se pare el mundo, que se detenga durante 30 segundos. Y estar con el, sentir que nada puede salir mal y que junto a el estoy y estare protegida por siempre. Quiero saber que no la primera, y desgraciadamente no la ultima, pero en ese instante tan solo la unica.

Puede que sea una tradición, pero no significa que por tener años y años esté bien. Me parece una aberración que se maten toros para el simple disfrute de varios. Según ellos lo que hacen los toreros es "arte", para mi el arte es la música, la pintura, el escribir... Pero no hacer sufrir a animales que no han hecho daño a nadie. Muchos dicen que por esa regla de tres, debería odiar a quien mata para comer, y si, cuando como carne pienso en los pobres animales, pero,  no es lo mismo, cuando se utiliza la carne para alimentarnos no estás haciendo una fiesta de esto, no estás creando un espectáculo del sufrimiento de un animal, es algo que haces para sobrevivir y no para disfrutar.

lunes, 16 de enero de 2012

Me siento mal, como una mierda, no me hablas y eso hace que mi estado de humor empeore, pero, hay que mirar hacia arriba y no permitir que te afecte demasiado, por dentro estoy por los suelos, pero lo soluciono con unos tacones de diez centímetros, me siento débil y fea pero no dejo que se note, maquillaje y un vestido que no demuestre lo que siento. Salgo de mi casa junto a mis amigas, riendo y gritando. Los pies me duelen, mi ropa a lo mejor es demasiado corta y sé que mi hígado se quejará, pero hemos salido para olvidar y hasta la mañana siguiente no pensaremos demasiado en el amor.
Las canciones, las palabras, las notas que se pierden en el aire tras salir de los auriculares del reproductor de música, esas que pones con el volumen al máximo solo para evadirte del mundo exterior, de todo lo que oyes, para poder adentrarte en tu cabeza, esas que oyes, pero no escuchas por pensar en alguien.
Ya está, lo tengo decidido, si no piensas en mi, yo tampoco lo haré, si no sueñas conmigo, tampoco yo soñaré, si no me hablas, no comenzaré yo la conversación, si no me buscas, yo no lo haré, si no me extrañas... Para qué engañarnos... Si no piensas en mi lo haré por los dos, si no sueñas conmigo, los tendré yo el doble de maravillosos, si no me hablas, yo buscaré mil y una excusas, si no me buscas, yo me encontraré contigo, si no me echas de menos... Bueno, de eso no te puedo prometer nada porque estoy segura de que no se puede extrañar a alguien más de lo que yo lo hago.

miércoles, 11 de enero de 2012

Algo más.

Al salir del instituto vi una moto como la suya, pero pensé que era imposible, hasta que le vi, sus manos, sus ojos, en fin, él. Al principio temí que fuese una alucinación, hasta que me miró y sonrió. Saludó con la mano y me acerqué corriendo mientras él habría los brazos para acogerme en ellos como tantas otras veces lo había hecho. Me dio un casco, ante mi atónita mirada subió a la moto y me ayudó a subir en ella. En cuanto estuve preparada arrancó y aunque yo estaba acostumbrada a ir en moto me agarré a él fuertemente, no por la velocidad, si no porque es una sensación maravillosa que el viento te alborote el pelo bajo el casco mientras corres avanzas por el asfalto abrazada a la persona que quieres. Bajamos de la moto para dirigirnos a cualquier sitio a comer, nos daba igual el lugar, avanzábamos por las calles cogidos de la mano, felices. Terminamos de comer, al salir el día estaba gris y pequeñas gotitas caían del cielo. Reíamos mientras corríamos para refugiarnos, pero llovía demasiado y acabamos completamente mojados. Paramos, nos miramos a los ojos mientras no podíamos dejar de sonreír. Poco a poco nuestros rostros se iban acercando involuntariamente, hasta que, estuvieron a pocos milímetros, mi corazón palpitaba con fuerza y cerré los ojos mientras notaba el roce de sus labios contra los míos. Beso mojado, beso amargo, beso dulce, beso intenso, beso suave, beso bajo la lluvia. Pequeñas gotas resbalaban por nuestras caras, resbalaban por nuestros brazos, el pelo, los cuerpos demasiado juntos, se deslizaban como pequeños diamantes. Y así cuando una de esas minúsculas porciones de agua calló sobre mis ojos me desperté, había sido un sueño, un maravilloso sueño. Y lloré, lloré porque no era real. Porque mi imaginación me jugó una mala pasada, porque mientras lo besaba recordaba como me besó aquellos días.